NUEVOS TIEMPOS – Fuertes testimonios sobre la recuperación de adicciones

NUEVOS TIEMPOS – Fuertes testimonios sobre la recuperación de adicciones

Este jueves el programa que conduce José Juárez junto a Gilberto Filippín, abordó nuevamente esta problemática y sus consecuencias. Con testimonios de quienes trabajan diariamente en tratar de atenuar los efectos del consumo en niños y jóvenes principalmente. Para la ocasión estuvieron en los estudios de la Radio Sergio Colosimo, diácono de la Pastoral de Adicciones de la Diócesis, la psicóloga Yanina Varela del Centro Terapéutico La Sala, Zully Díaz de la fundación “Hogar de Cristo” y Alfredo, un joven en recuperación de sus adicciones.

En primer término Colosimo se refirió a “las tres patas” de este problema que enumeró como “la prevención, la asistencia y el combate al narcotráfico” de las cuáles aseguró que después de la declaración de emergencia nacional de diciembre de 2017 quedó todo “en una mera declamación fundamentalmente en las dos primeras etapas” y señaló como uno de los motivos al desfinanciamiento de la CEDRONAR. El diácono también reconoció que el “trabajo de rehabilitación o asistencia nos consumió por lo que en materia de prevención estamos en deuda, si bien se hicieron acciones no fueron suficientes”.

En otro tramo de la entrevista dijo que “en general notamos que el consumo aumentó y va a seguir aumentando, creemos que el escenario va a empeorar. Por ello tomamos el trabajo de prevención como el de vacunar, tenemos que llegar antes que la enfermedad”.

Un denominador común que atravesó el programa fue la falta de apoyo o atención familiar como uno de los factores por los cuáles los niños de 9 o 10 años inician el consumo de estupefacientes por curiosidad en la mayoría de los casos y que se consolida a los 12 y 13 años cuando el entorno pasa a ser el de los amigos o vecinos más que el de la propia familia.

La licenciada Varela expresó que entre los 9 y 10 años “es una edad que están acompañados generalmente, pero que más que nada en las calles con objetivos poco claros, con papás ausentes”. Al relatar cómo se encuentran con los pacientes que llegan a La Sala dijo que “llegan en muy mal estado físico, el deterioro es muy llamativo, bajo peso, según lo que consuman se nota en su aspecto físico. Buscan ayuda en manera desesperada. Trabajamos con adolescentes de 15 años en adelante, generalmente llegan acompañados con sus papás quienes terminan pidiendo la asistencia, los chicos no tienen conciencia de su adicción, muchos de ellos no se reconocen adictos”.

Otro de los testimonios fue el de Zully Díaz quien trabaja desde hace años brindando asistencia y contención en el “Hogar de Cristo” a jóvenes que llegan en situación de vulnerabilidad extrema a causa del consumo de drogas. “El que se acerca a uno es una persona, antes que drogadicto o alcohólico, la persona que llega está muy vulnerable, están siempre a la defensiva, nunca el primer beso es fácil”, contó Díaz.

También relató que su trabajo en la zona sur de la ciudad Capital, específicamente en el barrio Santa Marta, es muy difícil porque se encuentra con jóvenes enfrentados con sus pares que motiva que las reuniones se lleven en diferentes lugares para evitar más conflictos. Asimismo se van conociendo situaciones de violencia intra familiar que deben ser abordados desde diferentes planos. “Las familias son muy numerosas y generalmente son más de dos los que consumen en las casas y los más chicos están viendo todo eso, es muy habitual la violencia, los abusos”, confió a los micrófonos de la radio agregando que “hay una desescolarización tremenda” y que “tenemos la famosa época de becas, que se ha prolongado demasiados años, la falta de laboriosidad, cuesta motivarlos para trabajar”.

Por último, Alfredo, un joven de 25 años que comenzó a consumir a los 13 contó su experiencia personal que lo llevaron a buscar primero ayuda en una clínica de la provincia de Salta que no tuvo efectos positivos, por lo que luego buscó apoyo en el Hogar de Cristo. “Cuando comencé lo hice porque me sentía solo, consumía pastillas. Lo único que gané fue problemas, lo mejor es estar en la casa antes que en la esquina con los changos”, expresó el joven que actualmente espera por la fecha de inscripción para un profesorado que lo lleve por un nuevo camino en su vida.

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