¿Por qué los test pueden dar falsos negativos o resultados no concluyentes?

¿Por qué los test pueden dar falsos negativos o resultados no concluyentes?

Un test positivo de coronavirus, después de que una prueba anterior hubiese ofrecido un resultado negativo no concluyente, puede poner en duda la fiabilidad de estas herramientas de detección. Sin embargo, desde el ámbito sanitario explican que casos así, aunque poco frecuentes, son más habituales de lo que se puede creer.

Las pruebas diagnósticas que han venido realizando mayoritariamente hasta ahora son del tipo PCR, con una capacidad muy alta de detectar positivos y negativos. Aunque en los últimos días, los Ministerio de Salud ha comenzado a implantar unos nuevos test de diagnóstico rápido, más sencillos y ágiles, en línea con otros países como Corea del Sur o Alemania.
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En cuanto a las primeras, a veces no proporcionan datos concluyentes, y entonces se solicita una repetición de la prueba. “Hoy por hoy, los test PCR tienen también limitaciones diagnósticas, pero son los de referencia con los que se clasifica a los pacientes”, explica Julio García Rodríguez, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). “Permiten detectar dos o tres marcadores, o genes diana del virus, aunque a veces sucede que solo aparece un marcador y cuando nos pasa eso lo que intentamos es pedir una nueva muestra, porque es lo que llamamos ‘no concluyente’ o también ‘indeterminado'”.

Contaminación, extracción deficiente o escasa carga viral
Según explica el microbiólogo, esta indeterminación puede deberse a diferentes factores, como por ejemplo que haya existido una contaminación, ya que habitualmente “se procesan muchísimas muestras”.
Sin embargo, la razón más habitual, tal y como apunta, es que no se haya extraído bien la muestra. “Generalmente, los problemas de la PCR son por la muestra, ya que esta se saca a través de la fosa nasal, pero no todos los profesionales sanitarios llegan hasta el fondo, y hay que hacerlo adecuadamente”, manifiesta.
“Es un proceso molesto para el paciente, y si no le resulta molesto es porque no se está haciendo bien”, prosigue, “hay que llegar hasta la nasofaringe -a través de la nariz- y nosotros también lo hacemos en orofaringe -a través de la garganta-. Si no se extrae bien la muestra, el resultado puede ser no concluyente o falsamente negativo”.
García Rodríguez también apunta a un tercer factor que puede influir en la capacidad diagnóstica: “a veces, cuando se hace el test demasiado precozmente o demasiado tardíamente, la persona no está eliminando suficientes virus y la carga viral no es suficiente”.
También, según aclara, hay veces en las que estos test no son tan efectivos: “cuando estamos en una situación en la que ya el 80% de los pacientes que vas a estudiar son positivos, el diagnóstico con PCR aporta poco, y lo que hay que hacer es un diagnóstico clínico y con radiología”.
La PCR, siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’, es el diagnóstico estándar. Se trata de una prueba que permite detectar un fragmento del material genético de los patógenos, su ácido nucleico (ARN), cuya presencia revela la enfermedad. Durante las últimas semanas, este test se ha estado empleando para referenciar positivos en la epidemia del coronavirus SARS-CoV-2.
En cuanto a los test rápidos, existen dos tipos: unos que detectan proteínas, los antígenos del virus; y otros que detectan los anticuerpos que el sistema inmune de las personas produce frente al virus. Además de la rapidez, estos test presentan otra ventaja muy importante en un momento de epidemia como el actual, ya que pueden realizarse en el domicilio de los casos sospechosos, siempre supervisados por un profesional sanitario.
Con información de www.rtve.es

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